Y quizá estas cosas se solucionarían simplemente dejando de comerme la puta cabeza.
Tan fácil y tan difícil como eso.
El 90% de todo esto es culpa mía, al fin y al cabo.
Aunque supongo que el otro 10% no se queda en tierra de nadie... o quizá ese 10% también entre en mi saco.
No lo sé, la verdad.
Por ahora me voy a la cama que tengo sueño y mañana será un día de esos que apostaría que me van a sacar una y dos sonrisas, y seguramente me ayudaran a desemparanoyarme un poco.
Buenas noches.