martes, 20 de septiembre de 2011

Raro, Y ya van dos.

Otra noche que me siento raro. Esta vez se asemeja más al sentimiento de tristeza que suelo tener cuando estoy triste. No lo sé. Querría decir que no sé por qué es, pero lo sé. Y no me gusta. Cuanto más pienso en ello más triste me pongo. El manido refran del "pez que se muerde la cola" llevado a la realidad. Pienso y pienso en ello, pero, al igual que la primera vez que pensé en ello, no encuentro una solución aparente, al menos no trivial. Ni trivial ni compleja por ahora, la verdad. Bueno, miento, la verdad es que hay una solucion, pero creo que no hay nadie que salga bien parado de ella. Yo y mi conciencia los primeros. 

Antes, hace 2 semanas, cuando estaba muy conento, siempre tenía una frase en la cabeza:

Pensar está sobrevalorado.

Me parecía que una frase tan absurda había cobrado tanto sentido que me hacía mucha gracia. Me suelen sorprender ese tipo de frases.

Pensé en usarla como título de la entrada en la que escribiera sobre Sipplingen, ya que es la frase que tuve en la cabeza la mitad del campo de trabajo. Pero lo fui postponiendo. Hasta que ahora no tengo ganas o "fuerzas" (llamémoslo así) para escribir una entrada sobre ello.

Dos semanas he tardado en ver lo equivocado que estaba al hacerme gracia esa frase. Me pasa muchas veces. Intento simplificar todo, como se hace en las matemáticas o la física. Se admiten errores y se sobrellevan, centrándose en el grán asunto que te concierne. Se omiten muchos errores, no se piensa en ellos. A veces demasiados.

Estoy con el mismo problema con el que estaba hace un tiempo, y ahora enormemente acrecentado. Y eso no es bueno. No me gusta no encontrar soluciones, me pone muy nervioso (ahora mismo he dejado de ver una película porque simplemente no le estaba prestando atención).

Normalmente diría: Tengo que pensar en ello. Pero ahora no sé si quiero pensar en ello. Me pone más nervioso y nunca llego a nada en claro.

Si sumamos a esto el hecho de que en 5 días me mudo a Madrid a empezar una vida competamente nueva... como dicen los ingleses: You do the math.

Y estoy así aun y cuando he salido esta tarde y he pasado un rato con el sr Cámara, que, por cierto, necesitaba hablar con un humano cara a cara. No hemos entrado en materia en ningún momento, sólo hemos hablado de generalidades, pero lo necesitaba. Ademas, al volver a casa mi padre me ha dado el nuevo ratón de ordenador que voy a tener: Logitech G700. Traducido al lenguaje normal: Un raton de 100€, el mejor que hay ahora mismo en el mercado. Iluso de mi, como dicen en La Naranja Mecánica:

"Andaba yo, aparentemente tranquilo, pero cabilando todo el rato"

Cuando yo volvía a casa sabía que mi estado de ánimo no era óptimo, pero sabía tambien que mi padre me iba a dar el raton, con lo que estaba medio contento por esto. Pensaba yo: "¡Mira que bien! Estoy medio tonto ahora mismo, pero nada más llegar a casa Padre me dará el ratón y eso me alegrará lo suficente" Mentalmente me tachaba de materialista, de cómo un objeto por sus características, sin ningun valor emocional, me podía sacar de un mal estado de ánimo. Me avergonzaba de que el dinero comprara mi felicidad, pero bueno, durante ese periodo de timpo en el bus y al llegar a mi casa me calmaba lo suficiente. 

Ahora veo que no es verdad.

La verdad, no sé si eso es bueno o es malo. En principio sería bueno, dados los estándares que tiene que seguir un hombre, ser humilde, ser bla bla bla, ya les sabeis todos, sino leed la biblia buscad en google. Pero, ahora pienso... ¿Qué tan malo sería? La verdad, no me importaría "avergonzarme" (que la verdad, no me avergonzaría de mi mismo dado que me suelo aceptar tal como soy) internamente por que un raton de ordenador me diera la felicidad, a cambio de no estar así...

Dudo que esta entrada la entiendan siquiera dos personas, entre las que me incluyo, pero bueno, no era una entrada para decir nada en concreto, dudo que llegue a explicar este problema públicamente, de hecho, simplemente necesitaba escribirla. Ahora estoy un poco más tranquilo. No mucho, pero quizá si un poco. De todos modos dudo que haya más de 2 personas que todavía lean el blog, ya no digo regularmente (hay una que sé que sí, y es por eso (entre otras cosas) que me encantas =) )

Este es uno de esos momentos en el que cambiaría mi pierna derecha por poder dar un abrazo largo y de verdad a una persona que de verdad lo sienta y se preocupara por mi. Lo juro.

Bueno, creo que voy a intentar terminar de ver la peli. Fallen. El título me recuerda a una persona, ella bien sabe quien es, pero no sé si sigue el blog todavía, la verdad. Me la recomendó mi padre asi que espero que no me decepcione, aun y con todo no prometo que la termine de ver hoy.


La canción la entenderá aquel que vea la peli. No tiene mucho significado, pero es bonita =)

Edito: Terminé la peli. La peli en sí no es gran cosa, pero el final me gustó. No tanto por como era, dado que ya me le esperaba, sino por como lo narra. Me sacó una sonrisa. Quizá es que esté más sensitivo ahora de lo normal e intento aferrarme a cualquier lado para sacar una sonrisa. No lo sé, el hecho es que me la sacó. Bendito cine. =)

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